El tatuaje como arma de empoderamiento en el Día de la mujer en Cuba

Con el tatuaje como “arma de empoderamiento”, diseñadoras y activistas cubanas reivindican su derecho de hacer lo que les “dé la gana con su cuerpo” en la muestra “Grl Pwr” (Girl Power o Poder Femenino), una manera original y “muy propia” de celebrar el Día de la Mujer en la Isla, reportó EFE.

Alejada de las conmemoraciones oficiales del 8 de marzo —que en Cuba suelen basarse en elogios al Gobierno y no incluyen huelgas ni reclamaciones sociales—, esta exhibición de 15 dibujos feministas “hechos por mujeres para ser tatuados en mujeres” es la primera de su tipo en el país, aseguró a EFE la curadora Yudith Vargas.

El tatuaje como arma de empoderamiento para las mujeres

Las voluntarias escogieron entre dibujos con juegos visuales usando las frases “Lo siento si mi cuerpo te ofende”, “self love” (amor propio) y a mensajes de famosas campañas feministas como “free the nipple” (libera el pezón), que denuncia la discriminación entre el cuerpo femenino y el masculino en las redes sociales.

“Hay muy pocas mujeres tatuadoras en Cuba y yo estoy orgullosa de ser una de ellas. Busco que las demás se inspiren. No es complicado ser tatuadora, solo hay que tener constancia y dedicarte al 100%. Para mí no es un hobby”, subrayó Lara.

El tatuaje como forma de rebeldía

Para la joven, “tener un tatuaje es una forma de rebeldía” aunque hizo hincapié en que se refiere todo el tiempo a los diseños “que aporten algo o que tengan valor artístico”.

“Ese algo te sube la autoestima, seas hombre o seas mujer”, sonrió sin dejar de trabajar.

Persisten los prejuicios hacia el tatuaje

A la abogada de 27 años Claudia González le preocupan los prejuicios que aún asocian a diferentes profesiones. En algunas todavía no ven bien que se lleven tatuajes visibles.

“Este será mi primero. Quería hacérmelo hace mucho tiempo y este me pareció el momento perfecto”, comentó Fernández, que seleccionó el diseño de unas piernas con tacones rojos, que evitará mostrar en su lugar de trabajo, aunque admite que llevar el cuerpo marcado va perdiendo poco a poco el estigma.

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