El régimen cubano preocupado por Mike Pompeo y John Bolton

En menos de un mes, el régimen de Raúl Castro ha observado con recelo cómo el escenario de renovada tensión que viven sus relaciones con EEUU potencialmente puede empeorar. La designación de Mike Pompeo como secretario de Estado y ahora, del ultraconservador John Bolton como asesor de Seguridad Nacional, lo confirman.

El régimen permanece en tensión por los nuevos inquilinos de la Casa Blanca

Bolton es un viejo conocido de Cuba, donde no olvidan que en 2002 el entonces subsecretario de Estado para el control de armas –con George W. Bush en la Casa Blanca– acusó a La Habana de poseer un programa de armas biológicas de destrucción masiva y compartir sus conocimientos con países del “Eje del mal”.

Medios de prensa del régimen cubano confirman la tensión

Ese episodio, “poco menos que una declaración de guerra”, lo resaltan este sábado los medios de prensa oficialista Granma y Juventud Rebelde en sendos artículos que reseña EFE y en los que desglosan el pasado de un “halcón” cuyo renovado poder en Washington puede poner aún más en jaque el casi paralizado deshielo con el país vecino.

La nota de Granma hace puntual referencia a que, 16 años después de aquella denuncia “sin pruebas”, “las únicas armas biológicas que existen en Cuba son las diseñadas para combatir enfermedades”.

Bolton y el gobierno cubano

Aquel capítulo desembocó en un viaje del expresidente Jimmy Carter a La Habana, donde visitó el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología y descartó las acusaciones de Bolton.

El nombramiento del funcionario, con “con un pasado muy oscuro en relación con Cuba y América Latina”, ocurre “en momentos en que las relaciones bilaterales entre Cuba y EEUU muestran signos evidentes de retroceso”, subraya el diario, órgano oficial del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal).

La nota igualmente hace referencia a una “campaña contra Cuba en la que se han utilizado pretextos y pruebas sin evidencias científicas para justificar medidas unilaterales que afectan cientos de miles de personas en uno y otro lado del Estrecho de la Florida y entorpecen el intercambio en temas de interés mutuo”.

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