Lula da Silva y los pactos oscuros con Cuba y Odebrecht

Lula da Silva

De los parcos $88 millones de dólares que alcanzaba el comercio bilateral antes del arribo al poder de Lula da Silva, la compraventa entre ambas naciones pasó en cinco años a $572 millones -según datos de la balanza comercial del Ministerio de Comercio Exterior brasileño-, y en 2012 superaba los $663 millones.

Lula da Silva daba riendas sueltas al cabildeo internacional a favor de las constructoras brasileñas

Por esa época, con Rousseff afincada en el Palacio del Planalto y ya liberado de las ataduras del cargo, Lula da Silva daba riendas sueltas al cabildeo internacional a favor de las constructoras brasileñas y en especial de una: Odebrecht.

De acuerdo a la investigación sobre corrupción y tráfico internacional de influencia ejercida por Lula, entre 2010 y 2014 el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) -una institución financiera controlada por el gobierno federal- financió 52 obras ejecutadas por el Grupo Obebrecht en América Latina y África por un valor de $7,44 mil millones de dólares -entre ellas las obras en Cuba.

El exmandatario hizo 3 viajes a Cuba por asunto de Odebrecht

En el mismo periodo, el exmandatario hizo 18 viajes a los países favorecidos por ese dinero -3 de ellos a Cuba- e impartió 11 conferencias por las que Odebrecht pagó más de $2 millones de dólares, además de cubrir otros $1,3 millones en transporte y hospedaje.

Tras su asunción el primero de enero de 2003, Lula da Silva visitó Cuba en septiembre de ese mismo año. Desembarcó en La Habana con un paquete de 12 acuerdos de cooperación que iniciaron el despegue comercial entre los países, reforzado al año siguiente con la concesión de créditos a para la compra de alimentos en Brasil.

Lula da Silva
Foto tomada de Google

Así, en 2008, Brasil se convertía en el cuarto socio comercial de Cuba. Para el gigante sudamericano, la isla apenas representaba alrededor de 0,15% de su comercio exterior.

Lula da Silva demoró cinco años para regresar a Cuba

Además del pragmatismo comercial y diplomático -una de las marcas de la era Lula- la visita a Cuba pagaba una deuda de gratitud al régimen cubano, antiguo aliado ideológico de sus años de sindicalista, al frente del Partido de los Trabajadores, y durante sus tres sucesivas derrotas electorales a finales de los 80 y en los 90.

Terminada esta primera visita, Lula da Silva no volvió más a Cuba hasta pasados cinco años. A partir de 2008, en medio a su segundo mandato, las visitas presidenciales pasaron a ser frecuentes -tres en tres años- y coinciden con el período de gesta del proyecto del Mariel y la apertura de los créditos que financiaron la construcción del puerto por la constructora Odebrecht.

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