La final del Mundial con más contrastes étnicos se jugará este domingo en el estadio Luzhniki

Mundial

Francia y Croacia disputarán la final del Mundial de Rusia, una de las más multiétnicas que se recuerdan. Hoy, en el estadio Luzhniki, habrá un fuerte contraste entre las 13 nacionalidades que conviven en el vestuario de los ‘bleus’ y la homogeneidad de los croatas.

Entre los 23 seleccionados por Didier Deschamps existen jugadores nacidos o descendientes de República Democrática del Congo (Kimpembe, Matuidi, N’Zonzi y Mandanda), Martinica (Varane), Guinea (Pogba), Camerún (Umtiti y Mbappé), Argelia (Mbappé y Fekir), Mali (Dembelé, Kanté y Sidibé), Togo (Tolisso), Angola (Matuidi), Marruecos (Rami), Senegal (Mendy) y Filipinas (Areola). Y eso sin contar el origen de sus abuelos, lo que ampliaría hasta España o Mauritania el popurrí étnico de la selección francesa.

El popurrí étnico del Mundial

Resulta curioso que cuando los galos se adjudicaron el Mundial de 1998, el político de extrema derecha Jean-Marie Le Pen criticó la multiculturalidad de los ‘bleus’ y aseguró que ese equipo que se acabaría alzando con la Copa del Mundo no era el conjunto ‘bleu-blanc-rouge’ sino el ‘black-blanc-beur’ (negro, blanco y el argot usado para los descendientes de emigrantes del norte de África).

En aquella selección, solo cinco jugadores habían nacido lejos de Francia (Lama, Vieira, Desailly, Thuram y Karembeu), mientras que Djorkaeff y Boghossian (Armenia), Zidane (Argelia), Pires (Portugal y España), Henry (Martinica y Guadalupe), Diomède (Guadalupe) y Trezeguet (Argentina) tenían un origen lejos del país galo.

Por ese motivo, cuando Marine Le Pen, hija del citado político de ultraderecha y actual presidenta del Frente Nacional, felicitó a los actuales ‘bleus’, se lió una buena en Francia.

Todo lo contrario en Croacia

En cambio, en el equipo ajedrezado casi todos los jugadores son nacidos dentro de las fronteras de la antigua Yugoslavia. Son la generación que nació justo cuando estalló la Guerra de los Balcanes. Precisamente solo Ivan Rakitic y Mateo Kovacic, hijos de croatas, nacieron fuera de los Balcanes. El azulgrana lo hizo en Suiza y el madridista en Austria.

En la selección croata existe una gran veneración al catolicismo con dos excepciones, las de Milan Badelj y Danijel Subasic, que se consideran serbo-croatas y profesan la religión cristiana ortodoxa.

Cuando empiece a rodar el balón el próximo domingo a las 17 horas, poco importará el origen de los padres, religión o etnia. Francia y Croacia lo darán todo para levantar la Copa del Mundo 2018.

Fuente: Mundo Deportivo

Sé el primero en comentar en «La final del Mundial con más contrastes étnicos se jugará este domingo en el estadio Luzhniki»

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*