Los nicaragüenses tienen a Ortega en su punto de mira

Ortega

Los nicaragüenses volvieron a las calles el miércoles para manifestarse contra el Gobierno de Daniel Ortega y exigir justicia por los 34 muertos que dejaron las violentas protestas de días pasados, reporta la AFP.

Centenares de personas, en su mayoría jóvenes vestidos de negro portando velas y banderas de Nicaragua, se congregaron en una rotonda del sur de Managua para pedir justicia por las víctimas de las protestas, sin que se registraran incidentes.

Fuertes protestas en Nicaragua contra el régimen de Ortega

También marcharon a la sede del Auxilio Judicial de la Policía para exigir una investigación por la muerte de sus compañeros en las protestas.

La fuerte represión de las manifestaciones, que dejó a Managua y otras ciudades cubiertas de escombros, indignó al país y galvanizó a la población para exigir la salida de Ortega y Murillo.

El clima se aplacó luego de que a principios de semana Ortega revocara la reforma previsional, liberara a los detenidos en las protestas e instara a un diálogo con la mediación de la Iglesia Católica para discutir una agenda nacional que incluya una nueva propuesta para sacar a la seguridad social de la ruina.

La Iglesia aceptó servir de mediador entre Ortega y la sociedad civil

La Iglesia aceptó servir de «mediador y testigo» del diálogo, y reclamó al Ortega y a la sociedad civil a evitar todo acto de violencia.

El Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) se declaró listo para sentarse en la mesa de discusiones con el Gobierno, aunque exigió abordar reformas democratizadoras.

Pero no se ha fijado una fecha para el diálogo ni se sabe quiénes serán los participantes.

Y tras conocerse la nueva cifra de muertos y múltiples denuncias de violación de derechos humanos durante las manifestaciones, los jóvenes que marcharon la noche del miércoles afirmaban: «si no hay garantías no hay diálogo, porque nuestros muertos no negocian».

Graves abusos

La directora de la ONG Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), Vilma Núñez, aseguró a la AFP que el Gobierno incurrió en «una violación masiva de derechos humanos» durante las protestas, al denunciar la muerte de manifestantes, torturas a los detenidos, agresiones a periodistas, el cierre de medios de comunicación y daños a la propiedad.

Jóvenes que estuvieron presos relataron a la AFP palizas que sufrieron a manos de las autoridades durante su detención. Fueron liberados entre martes y miércoles con las cabezas rapadas, algunos sin zapatos y otros semidesnudos.

El CENIDH responsabilizó al presidente Daniel Ortega de lo que definió como una «masacre estudiantil», ya que la mayoría de quienes perdieron la vida en las protestas eran estudiantes universitarios.

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